martes, 4 de enero de 2011

FUNDACION DE LINARES

         Por lo general el común de las personas cree que Linares, a partir del decreto que creo su fundación el 23 de mayo de 1794, comenzó a ser un centro poblado en donde sus calles estaban trazadas y repartidas en solares entre sus vecinos mas connotados, lo cual es una visión errónea y bastante alejada de la realidad ya que nuestra Ciudad, a lo largo de su historia, se caracteriza por el esfuerzo y paciencia de sus habitantes para poder lograr su desarrollo.
         A partir del año 1755 se quiso fundar una villa a orillas del Batuco o en Pilocoyán, hacia la Cordillera, debido a los pedidos de sus habitantes, pero a pesar del empeño del vecindario y del corregidor del Maule, esta iniciativa no fructifico.
         En 1766 los habitantes de la “isla de Maule” (zona que comprende los ríos Ancoa y Achibueno) solicitaban a la autoridad crear una ciudad en el sitio llamado “monte del apestado”, cercano al “camino real”. El Gobernador Guill y Gonzaga considerando dicha solicitud consiguió dos años más tarde la autorización del rey de España Carlos III, para la creación de una villa en esa zona llamándola San Carlos el Real. Sin embargo la muerte del Gobernador, la burocracia de la época y el aislamiento e inseguridad en el que se encontrarían los habitantes de una villa hacia el interior del camino real (hoy carretera los Libertadores), zona que en la época era refugio de bandas de ladrones, vagabundos y asesinos, pospusieron la creación de dicha villa.

En 1788 el Intendente de Concepción, Don Ambrosio O Higgins, al recorrer el territorio de la isla de Maule, tuvo la idea de crear una villa, para ello encargo a su asesor Letrado Don Juan Martínez de Rozas la gestión de su idea. Rozas se alojo en las casas de doña Ángela Vásquez, dueña de la “estancia Pilocoyán” y al recorrer sus tierras se inclino por la idea de fundarla en la “Zona del Batuco”. A su vez los vecinos connotados del sector le dieron a conocer a Rozas, la necesidad y ventajas de la creación de una Villa, pidiendo que se le diera el nombre de “San Ambrosio de Vallenar” ya que contaba con aproximadamente “cinco a seis mil almas”. Un año más tarde la señora Ángela Vásquez cedió dos mil cuadras para la creación de la Villa, pero a pesar de las gestiones realizadas, el gobernador O Higgins tuvo que aplazar por un tiempo la fundación de esta villa por “asuntos de la frontera” con el pueblo Mapuche.
         A principios de 1794 el Intendente de Concepción Don Francisco de la Matta Linares, al recorrer la zona, se entusiasmo con la fundación de una villa en las tierras del Pilocoyán y el 16 de Abril de ese año dio a conocer al gobernador O Higgins su visita y su idea. El 22 de mayo el gobernador le respondió dándole todo su apoyo e interés en que al llegar la primavera se delineara y que en dicha fecha se contactara con el vecindario para la construcción de la Iglesia, el Cabildo y la Cárcel.
         El 23 de mayo de 1794 el gobernador Don Ambrosio    O'Higgins firmaba en  Santiago el    decreto Juan Martínez de Rozas el cual se   fundaba la Villa   de Linares   con  todos    sus  privilegios,   quedando   situado   en   el   camino  real que atravesaba el Valle Longitudinal hacia la Capital, a su vez se nombro como subdelegado de la Villa a Don José Maria Vallejos e Ibáñez.

         Al llegar la primavera de 1794 se levanto un plano de la futura villa y a fines de Diciembre se habían delineado los solares en solemnes actos en los cuales había participado el mismo Martínez de Rozas. Los vecinos fueron de la idea de bautizarla en honor al gobernador pero este, declinando este honor se opuso, frente a esto se llego a la conclusión de que llevaría el nombre y el apellido del gobernador e Intendente de Concepción.

         La villa tendrá que esperar algún tiempo para ser poblada y solo a fines de 1798 sus habitantes delinearon sus calles, lo que trajo consigo el repartimiento de forma efectiva de sus solares y por ende su poblamiento. Según Don Diego Barros Arana “la villa de San Ambrosio de Linares estaba repartida en ocho calles que partían desde la plaza y otras cuatro que salen de las medianías de sus costados”; es decir desde la calles Yumbel por el este, hasta San Martin por el oeste y desde las calles Mario Dueñas hasta Valentín Letelier de norte a sur respectivamente. Su aspecto era de la más completa humildad existiendo muchos sitios baldíos, las paredes de  sus  casas estaban  construidas  con barro y  ramas y sus 1echos de fibra vegetal las que protegían cómodamente a sus habitantes de las inclemencias del tiempo, era común ver aves de corral y animales domésticos por las mal delineadas calles. Su población se concentraba en la recova o mercado (calle Maipú) debido a que este era el centro comercial y se abastecían de agua por canales o acequias que la recorrían, siendo el más recordado por su insalubridad aquel que pasaba por lo que hoy es la alameda Valentín Letelier con O Higgins.

         La primera parroquia de Linares se ubico en el ángulo noroeste de la Plaza de Armas (Liceo Comercial), su construcción fue gracias al padre Pablo de la Barra; debió de ser muy sencilla y pequeña, construida de adobe y maderas de la montaña. El terremoto de 1835 la derribo siendo reconstruida en el ángulo suroeste de la plaza de armas el cual en aquella época se encontraba despoblado.                                                                                                                                                                  
Actual Catedral de Linares.

         El Primer Cementerio de la Villa data tan solo del año 1805 cuando el cura de la Barra solicito al Cabildo su construcción y así evitar sepultaciones en otros lugares, este se ubico en lo que hoy son las calles Yungay y Kurt Môller. A mediados del siglo XIX este comenzó a hacerse estrecho por lo que se traslado a las afueras de la Ciudad donde funciona hasta el día de hoy.
 




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